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Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: talento, referentes y futuro en la investigación global

Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos invita a observar el progreso científico desde una perspectiva más completa. No es solo una fecha simbólica. Es una oportunidad para analizar cómo evoluciona la investigación cuando el talento encuentra espacio para desarrollarse.

La ciencia avanza con datos, con método y con pensamiento crítico. Pero también avanza con referentes. Con historias reales. Con trayectorias que demuestran que la vocación científica no entiende de géneros, sino de curiosidad y rigor.

Escuchar a quienes trabajan cada día en I+D aplicada permite comprender por qué esta jornada sigue siendo necesaria.

La visibilidad como punto de partida

Leyre Hernández, doctora en física, lo expresa con claridad:

“Creo que el día de la mujer y la niña en la ciencia es necesario para visibilizar científicas que en su momento no tuvieron reconocimiento y para crear referentes en la actualidad.
La ciencia nos da herramientas para resolver problemas y nos enseña a ser metódicos.”

La visibilidad no es una cuestión simbólica. Es estructural.

El informe Women in Science – Fact Sheet No. 60 (UNESCO Institute for Statistics, 2023) confirma que las mujeres representan aproximadamente el 33 % del personal investigador a nivel mundial. Aunque la participación femenina ha aumentado en las últimas décadas, la representación sigue siendo desigual en determinadas disciplinas STEM y en niveles superiores de la carrera investigadora.

La UNESCO advierte además que la presencia femenina disminuye en etapas avanzadas, fenómeno conocido como leaky pipeline. No es una cuestión de capacidad. Es una cuestión de contexto y estructura.

Por eso el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia sigue siendo relevante: porque visibilizar es el primer paso para consolidar.

Cuando la ciencia amplía horizontes

Marta Redrado Notivoli, doctorada en Ingeniería Técnica Industrial Química, conecta esa visibilidad con las nuevas generaciones:

“¿Por qué es importante el día de la mujer en la ciencia? Para que las niñas y jóvenes sean conscientes de todas las posibilidades que tienen y de las grandes cosas que las mujeres científicas están consiguiendo.”

Y añade:

“Para mí, la ciencia me ha abierto la puerta a un campo amplísimo. No se trata solo de lo que estudias, sino de que, al haber seguido una carrera científica, se despliega ante ti un abanico enorme de posibilidades, tanto profesionales como personales y culturales.”

Ese “abanico” también aparece reflejado en los datos europeos.

El informe oficial She Figures 2024 – Gender in Research and Innovation (Publications Office of the European Union) muestra que las mujeres representan cerca del 48 % de quienes obtienen el doctorado en la Unión Europea, pero su presencia disminuye en posiciones académicas superiores y liderazgo de proyectos estratégicos de I+D.

En España, la Estadística sobre Actividades de I+D (INEbase – Instituto Nacional de Estadística) sitúa la representación femenina en torno al 41 % del personal investigador.

El acceso avanza.
El liderazgo todavía evoluciona.

Inspirar y transformar la cultura científica

Eva Gavín Nogués, ingeniera industrial, lo resume con naturalidad:

“Creo que es importante porque sirve para dar visibilidad, inspirar y decirles a otras mujeres que este camino también es para ellas, que no hace falta encajar en un estereotipo para estar aquí.”

Y añade:

“Para mí, la ciencia es aprender cada día, conectar ideas, proyectos y personas para conseguir soluciones reales.”

La conexión entre diversidad e innovación está respaldada por evidencia internacional. La OCDE señala en Bridging the Gender Gap in Innovation – OECD Science, Technology and Innovation Outlook 2023 que reducir la brecha de género en ciencia e innovación mejora el rendimiento innovador y fortalece la competitividad económica.

La diversidad no es un complemento. Es un factor que influye en la calidad de las soluciones.

Investigadora de Aitiip, centro tecnológico especializado en innovación y ciencia, operando un equipo de análisis con pantalla táctil en laboratorio de investigación industrial.

Pensamiento estructurado: el núcleo de la investigación aplicada

Raquel Navarro Miguel lo expresa desde el método:

“La ciencia me ha enseñado a pensar de forma crítica y estructurada para enfrentar cada reto con determinación.

Por eso es tan importante tener referentes: todavía faltan mujeres visibles en la ciencia, y darles voz inspira a nuevas generaciones y reconoce el valor de sus logros.”

Pensar de forma crítica y estructurada es el corazón de la I+D.

En un centro tecnológico como Aitiip, donde la investigación aplicada conecta conocimiento con industria, ese pensamiento se convierte en soluciones técnicas, optimización de procesos y transferencia tecnológica real.

La presencia femenina fortalece esa arquitectura metodológica.

Resiliencia: la dimensión menos visible del progreso

Laura Nadal Calvo aporta una perspectiva profundamente humana:

“La ciencia me enseñó a superar la frustración y a ser fuerte. Supe que lo mío es la ciencia aplicada, y hoy trabajo en ella.”

La investigación implica iteración constante. Ensayo. Error. Ajuste. Mejora.

El informe She Figures 2024 confirma que, aunque la presencia femenina en etapas iniciales es elevada, persisten diferencias en posiciones de mayor responsabilidad.

La resiliencia individual es clave.
La estructura organizativa también.

Cuando la igualdad se convierte en eficiencia científica

Carolina Peñalva Lapuente amplía la mirada:

“Celebrar este día es fundamental para dar visibilidad a referentes reales demostrando a las niñas que pueden liderar proyectos de investigación trabajando en departamentos de I+D de empresas, universidades o centros tecnológicos como AITIIP. Necesitamos que las futuras científicas vean que su curiosidad tiene un lugar donde transformarse en soluciones reales para el planeta. Es fundamental porque la ciencia no puede permitirse ignorar el talento de la mitad de la población.”

Y añade:

“Para mí la ciencia es la herramienta definitiva para entender el 'porqué' de todo lo que nos rodea, es la forma en la que proceso la realidad: buscando siempre el origen, optimizando procesos y confiando en el valor de los datos.”

Ignorar talento reduce la eficiencia científica.
Integrarlo fortalece la innovación.

Más allá del 11 de febrero: el futuro que ya se está construyendo

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia no termina al finalizar la jornada. Es parte de un proceso continuo de consolidación de talento en la investigación global.

Ese futuro se construye en laboratorios.
En departamentos de I+D.
En centros tecnológicos.
En proyectos que transforman conocimiento en soluciones reales.

En Aitiip, la investigación aplicada integra diversidad de enfoques, pensamiento crítico y transferencia tecnológica. La divulgación científica y las publicaciones técnicas forman parte de esa responsabilidad.

Pero ese futuro ya está en marcha.

Está en el método de Leyre.
En el abanico de posibilidades que describe Marta.
En la inspiración que defiende Eva.
En el pensamiento estructurado de Raquel.
En la resiliencia de Laura.
En la convicción estructural de Carolina.

La ciencia no avanza por inercia. Avanza por talento.

Y el talento, cuando encuentra estructura, método y un entorno que lo impulsa, se convierte en transformación.

En innovación sostenible.
En desarrollo tecnológico.
En progreso compartido.

Porque una ciencia diversa no es solo más inclusiva.
Es, sencillamente, mejor ciencia.

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